lunes, diciembre 22, 2008
marz lo sabe
Mik recibirá unos buenos y merecidos latigazos por su marcada ausencia de este blog.
Si si, leiste todas las cláusulas, ya sabías de que iba esto cuando te hiciste adepto. De acuerdo que has dado todos tus bienes para Galletas Dinosaurio New Era y que el dinero para la nave interplanetaria de salvacion nos lo sigues mandando, pero no es suficiente!
domingo, noviembre 30, 2008
grandes villanos de la historia
Durante mi ausencia he notado que Mik ha reafirmado reiteradamente su intención de dominar el mundo. Cada vez mas, Mik empieza a recordarme a Cerebro (de Pinky & Cerebro) y al Tentáculo Púrpura (de the day of the tentacle).
Compañeros catalanes y blogeros de mik, no le habeis notado un cráneo creciente? Cola de ratón? O que sus manos empiezan a tornarse moraditas y con ventosas?
Uno de tantos indicios de su metamorfosis.
Mientras todo su plan está gestando, aquí en la meseta el invierno se torna castizo. Los niños llevan los guantes cosidos al abrigo. Los perroflautas venden castañas en vez de pendientes y pulgas. Las cucarachas mueren de frío (la única forma que tienen las cucarachas de morir).
Ni los niños ni los perroflautas ni las cucarachas son conscientes del peligro que acecha a sus espaldas.
Os imaginais el mundo tiranizado por el nuevo líder? Un mundo en el que imperaría el pelo largo, los compositores de música y texto, los guitarristas, los zurdos, los amantes de la cerveza.
Y lo que es peor: los informáticos.
La solución a la dominación es sencilla: fuego. Fuego al planeta entero.
Mis voces dicen que es la solución para todo.
Marz
jueves, noviembre 20, 2008
¿Marz?
jueves, noviembre 06, 2008
vocación
- Mik lleva una semana entera estudiando.
- No ha salido de casa mas que para ir a la academia, y cabe destacar que fue en Sábado y Domingo.
- Mik se enfrenta mañana a uno de sus peores enemigos.
Los que le han visto estos días, que creen conocerlo bien, piensan que tiene esa barba de vagabundo por dejadez, por estar enfrascado en sus estudios.
Sin duda, se equivocan. Mik lleva esa barba porque es su seguro de vida para las dos batallas que tiene que librar estos próximos dias. Cuando llegue el exámen, y el profesor esté repartiendo las sentencias de muerte, confiado de su inminente victoria, y llegue a la altura de la mesa de Mik, nuestro joven protagonista se alzará, a lo que el profesor contestará (como él bien sabe):
- Comportése, esto es un exámen.
Y entonces Mik, mirando al profesor como si acabase de reparar en él, exclamará:
- ¿Exámen? ¡No! ¡Esto es Esparta! - Mientras pega una gran patada en el centro matemático del matemático pecho del profesor.
Entonces el profesor caerá por un hueco que no había existido hasta ese mismo instante, y se encontrará acompañado de Humpty Dumpty y del coyote. Es posible que esta vez sea el profesor quien se rompa el culo en la caída. A Mik ya no le importa y sabe que a Colón aún menos, pero a Mik tampoco le importa Colón, así que tal figura histórica no pinta nada en este relato.
Entonces liderará a sus compañeros liberados, para enfrentarse al resto de profesores y liberarse de su yugo opresor. Seguramente caerá en el intento, pero sabe cual es la alternativa, pues la ha intentado varias veces:
Y por supuesto, admitirá que él queria estudiar nigromancia, crear un ejército de muertos vivientes, y presentarlo a las elecciones.
Eso sí es vocación.
miércoles, octubre 22, 2008
controversia acerca de un huevo intrépido
Marz
Humpty Dumpty era un feliz proletario de clase media-baja que soñaba con colonizar nuevas tierras. No estaba cansado de los muros, adoraba los muros! Pero una tarde se subió accidentalmente al Empire State confundiéndolo con un terreno llano. Cuando se dio cuenta, primero rió.
-Qué divertido es subirse al Empire State y emborracharse! –decía Humpty Dumpty jarra en mano, mientras bailaba sobre la cornisa.
-“Baja de ahí Humpty Dumpty!”- oyó una voz, pero no veía de quién procedía. –“Baja de ahí Humpty Dumpty!” -Se oía tan bajito…
Entonces se asomó para buscarla. Y fue cuando el peso de la jarra y del sombrero gracioso que llevaba (no lo he dicho? Llevaba un sombrero gracioso) le empujaron a él y a su quebradiza cáscara hacia el vacío.
Os dais cuenta de la pérdida? Si Humpty Dumpty solamente se hubiese dado un pequeño golpe en el trasero, hubiese quedado vertical, y habría ayudado a Colón a dejar en ridículo a los sabios de su tiempo.
Por el contrario, ese infinito salto al vacío fruto de su error echa por tierra todas las teorías de Colón (recurramos a la bibliografía: “Colón se echaba un farol”) .
Tremenda caida ofrece, por otro lado, bastante tiempo que matar, el cual Humpty emplea discutiendo acerca de filosofía y literatura con el coyote, que también con bastante frecuencia suele verse envuelto en situaciones de esta tesitura. Realmente no pienso que el coyote esté aún para esos trotes, pero ese es un tema que no voy a abordar.
Os aseguro que las primeras líneas de este cuento tenían moraleja.
miércoles, octubre 15, 2008
palabras clave, toma dos.
Tras el concierto, decidí abofetearle por sorpresa, teniendo en cuenta que me habia engañado con palabras clave que ni ví, ni sentí, ni saboreé. Así, acabamos en un banco de un parque sin iluminación, con un paisaje algo post-apocalíptico, con un par de litros de cerveza y hablando de nuestras vidas y experiencias como músicos. Le comenté mi transformación como guitarrista, el hecho de haber encontrado un mundo más allá del que vivía y de la encrucijada en la que me encontraba, a lo que él oportunamente apuntó:
- ¡Has sufrido una metamorfosis!
Sorprendido, a la par que golpeado por estas cuatro palabras, no pude hacer mas que abofetearle de nuevo, y esta vez escupirle a la cara, para mayor enfasis en mi próxima frase.
- ¡Maldito bastardo! Gregory Samsa se convirtió en un ser despreciable, ¡yo ahora soy un semidiós! - Tras lo que me desgarré la camisa, y mostré mi torso lleno de cicatrices, con corcheas y demás figuras musicales clavadas, en heridas aun sangrantes. -
O bien, podría ser que bebiésemos, hablásemos calmadamente mientras nos manteníamos las miradas, e intentásemos emborracharnos el uno al otro, para posteriormente robarnos las carteras.
Ninguno de los dos lo consiguió.
Mik.

