...hay un hombre que jamás ha sonreído.Erase una vez una madre, un padre y un niño. Un pequeño niñito muy callado, cuya vida intentaban destruir. Todos lo llamaban como su padre, Caleb.
Padre sólo dijo "
Lo siento" una vez, que yo recuerde. "
No pretendía herirte con aquellas palabras, solo destruirte, mi pequeño y estúpido hijo. Debería haberte partido el cuello cuando aún eras débil..."
Sonreí en su funeral "
¡Por fin has muerto!"
Las soluciones de Padre se convertían problemas más pequeños, bebiendo sin parar, dedicando cada día a borrar el día anterior. Madre aún tenia fe, y me enseñó que al final de cada túnel hay una pequeña luz. No penséis que intentó mentirme, era su esperanza, algún día todo iría bien por fin, "
no llores Madre, yo seré feliz mientras él no lo sea..."
Le odio, y a pesar de todo le temo. "
Este chico es un inútil, es mi mayor vergüenza". Al final lo seguí, y lo golpeé. Soy el retrato de un hombre que Madre dibujó para siempre odiarlo, y habitaré una eternidad en el infierno, si ese es el precio que debo pagar por lo que acabo de hacer.
Y el arrepentimiento... no es una opción.
Mik